Santiago, jueves 9 de noviembre de 2017

 

Estimados:

Miembros Directorio Sociedad Educacional Peniel,

Equipo Directivo y de Gestión,

Profesores, inspectores, administrativos, auxiliares,

Estimados padres y apoderados,

Visitas y amigos,

Queridos alumnos y alumnas Promoción año 2017.

Doy a todos ustedes mi más cálida bienvenida a esta ceremonia solemne de graduación de los estudiantes de la Generación 2017.

Escribir un discurso de graduación no es tarea fácil, ya que se corre el riesgo de decir poco, o explayarse demasiado. Ser abreviado, esquivar lo importante, o quedar al debe, en cuanto a lo que significa este momento.

Espero haber soslayado estos riesgos y alcanzar el centro de lo que esta ceremonia solemne significa y conlleva.

No puedo ocultar que esta generación significa mucho para nosotros.

Llegaron en sexto básico, la mayoría de ustedes,  otros se fueron incorporando a lo largo de los años, creciendo y desarrollándose juntos en todos los sentidos y de la mano de quienes hemos sido sus tutores y maestros. Ha sido tanta su unión y amistad que hoy parecen un solo curso y no dos.

En este camino hemos experimentado muchas alegrías, triunfos deportivos, logros académicos,  actos y vivencias humanas, experiencias espirituales,  y también momentos y períodos de tristeza, confusión y permanente búsqueda de lo que finalmente quieren ser y a qué quieren dedicar el resto de sus vidas.

 

Estos años han marcado, querido jóvenes,  sus vidas.

 

Han sido largos siete años, y breves al mismo tiempo.

En ustedes hemos visto jóvenes entusiastas y generosos, con un alto sentido del respeto a la diversidad y a las diferencias, fraternos, amigables, cariñosos en cada día del profesor que celebramos, críticos en el mejor sentido de la palabra, desafiantes, oposicionistas cuando las circunstancias lo permitían y exigían, inquietos por el conocimiento del mundo, pero por sobre todo de las personas.

 

Han sido largos siete años, y breves al mismo tiempo.

Algunos han sabido lo que es la separación de sus padres, y les hemos acompañado en ese proceso, que, hoy lo saben, es parte de la vida, algunos han vivido apreturas económicas y los denodados esfuerzos de éstos por darles a ustedes lo mejor, otros han vivido pérdidas de familiares cercanos y de amigos, algunos han conocido los primeros amores en los pasillos de este colegio, han sentido el éxito cuando lograron el anhelado 7,0  o  han debido aprender a convivir con la pena, cuando esos esfuerzos no alcanzaron y se sintieron fracasados.

En esta etapa han vivido el permanente cambio de la sociedad, el tener que prepararse para una especie de “lucha” por ser lo que son y estar preparados para enfrentar ese mundo competitivo y demandante.

 

Han sido largos siete años, y breves al mismo tiempo, difíciles de resumir en unas pocas palabras.

A la hora de los balances, queridos jóvenes, tenemos la certeza que hemos dejado en ustedes un “estilo grace”, estilo de vida que implica ser empáticos con los demás, ponerse en el lugar de la otra persona, ser humildes y agradecidos de cada cosa que la vida les regala. El “estilo grace” es mirar en profundidad los acontecimientos y no la superficie, es ser siempre aprendices, es decir personas con los ojos abiertos, con asombro y curiosidad, con capacidad de absorber los acontecimientos culturales, sociales, políticos, y no vivir como si estos no existiesen, es aceptar al más débil y al más brillante, es luchar por los ideales y ser coherente con lo que sentimos y pensamos.

El “estilo grace” es el sello que este colegio, y no otro, ha puesto en sus corazones y en sus mentes, el de saber que la información y el conocimiento es sólo un medio y no un fin, el comprender que el poder político y económico debe ser para el servicio de los otros y el bienestar general, es entender que la familia es el principal eje de nuestra existencia, y nuestros padres y hermanos el núcleo básico en que se sustenta nuestra felicidad. El “estilo grace” jóvenes es ir limpios por la vida, sin prejuicios ni artimañas, es ser simplemente ustedes y ser agradecidos de lo que Dios les ha regalado y reconocer en Jesucristo a su salvador personal.

Estamos seguros de que ese estilo gobernará siempre sus vidas de aquí en adelante.

 

Han sido largos siete años, y breves al mismo tiempo,

Parece que fue ayer cuando llegaron a nuestras aulas, y  parece extraño que hoy se alejen y se despidan.

Obviamente que les deseo que sus ilusiones se cumplan, que los esfuerzos académicos tengan un buen final, y obtengan el puntaje necesario para realizar sus sueños. Lógicamente que uno de los objetivos principales nuestros como colegio ha sido que aprendan lo  suficiente para lograr llegar a la esquiva  meta de la universidad.

Claramente, y debo confesarlo, no nos vendría mal un puntaje nacional o un promedio PSU sobresaliente… pero con esa misma firmeza debo confesar también que el objetivo más relevante de todos estos años respecto de ustedes ha sido que sean felices, que se desarrollen en toda su amplitud y conozcan el mundo en que les toca vivir y que, sea cual sea el lugar en donde se encuentren, progresen y se recreen, no pierdan los vínculos y la familiaridad y no olviden el nombre de los que les hemos acompañado en estos años.

Jóvenes: No olviden nunca decirles a sus padres que los aman y expresarles el cariño que les tienen. No se defrauden ustedes mismos, sean transparentes, directos y profundamente humanos.

Puede ser que en el mundo adulto encuentren mucho silencio, contradicciones y desatinos. Ya están listos para sortear esas olas, están preparados para acercar el farol a la oscuridad, están listos para dar el primer paso y reconciliar a los enemigos.

Pueden imaginar, diseñar e instalar puentes necesarios entre las fronteras.

Sea lo que sea el oficio que desarrollen: científicos, chefs, ingenieros, odontólogos, médicos, arquitectos, profesores, abogados, escritores, pintores, u otros, construyan su propia vida, real, NO una que sea búsqueda incesante del puro éxito, un mayor ascenso a costa de todo, una casa cada vez más grande, o una cuenta bancaria más abundante.

Construyan su vida, una en la que cada uno se  dé tiempo para las personas que les quieren, una vida en la que puedan detenerse y observar lo que hay alrededor.

Sea lo que sea que seas en el futuro, como dijo el Poeta Griego Píndaro hace ya muchos siglos: “Conviértete en lo que eres”. Transfórmate en lo que eres” ….

 

Para terminar quisiera agregar:

Generalmente en estas ocasiones los padres y alumnos se acercan a directivos y profesores y dan las gracias por todo lo que hemos hecho.

Hoy quiero cambiar ese orden y agradecerles yo a ustedes, en nombre de mis colegas directivos y profesores por habernos dado la posibilidad de educarles y conocerles.

Gracias por haber traído sus pequeñas vidas y haber confiado en que en este lugar se les ayudaría a crecer y formarse.

Gracias a los padres y madres por haber dejado cada mañana a cada uno de ustedes en nuestras manos, cuando apenas éramos novatos, en un colegio nuevo y  frágil.

Gracias queridos jóvenes  por sus enojos, “pataletas”, por sus ácidas críticas: todo eso ha servido de nutriente para alimentar y mejorar este árbol de aprendizaje llamado Grace College, para cimentar cada día más un mejor edificio humano y valórico que acoja a las próximas generaciones que seguirán formándose en este colegio.

Gracias alumnos por cada aniversario en donde participaron con ardor trabajando por sus alianzas, por cada partido de rugby, fútbol o hockey en donde dejaron todo en la cancha, por los campeonatos de natación y las presentaciones de cheerleaders. Gracias por cada jeans day solidario, por cada visita y ayuda a los hogares que apadrinamos, por cada salida pedagógica, por cada celebración dieciochera donde dejaron el corazón en la pista de baile.

Somos nosotros los que les debemos a ustedes haber hecho de éste el colegio que es hoy. Ustedes han dado espíritu, alma e identidad a este edificio, que sin ustedes, sólo sería cemento y muro.

Gracias por sus ideas, su capacidad de organización y planificación para hacer maravillas, o amenazar nuestras vidas con la temida guerra de agua y su lista negra.

El colegio, sin duda, no será igual desde mañana. Nos harán falta.

 

Queridos padres y apoderados: Aquí están sus hijos, aquellos que nos han confiado. Los entregamos con la seguridad de que hoy ya no son niños o niñas sino jóvenes que se abren al futuro. Tenemos certeza que su paso por esta institución ha dejado en ellos un estilo y una impronta, el “estilo grace”,  que a lo largo del tiempo se irá completando. Estamos seguros que en este colegio han sido queridos y acompañados,  valorados y potenciados, cada uno en lo que es como persona.

Queridos profesores: gracias por el trabajo cotidiano en beneficio de estos alumnos, gracias por haber colaborado a formar el carácter, la personalidad y el espíritu de cada uno de nuestros egresados. Hoy podemos ver que las semillas dan fruto y que los esfuerzos se ven recompensados.

Finalmente, queridos alumnos y alumnas Generación 2017, representando a toda la comunidad escolar, les deseo todo bien, les bendigo con la certeza de que serán hombres y mujeres de paz, les invito a desarrollar todo el Bien, la Belleza y la Verdad que hay en cada uno, sin miedo, con convicción y energía.

 

Una última advertencia: cuando pasen por algún momento de profunda soledad, de esos momentos en que pensamos que no hay salida, no tengan dudas: no están solos, tienen a sus padres, amigos, y tienen a Dios que estará siempre presente, y cuando lo requieran tendrán también a sus profesores y amigos de su querido Grace College, que desde hoy les considera como sus hijos e hijas.

Me despido hoy como Rector de “estos largos y breves años”, y desde ahora, por qué no decirlo, como un verdadero, leal y sincero amigo.

Muchas gracias.